Para recordar

Estas compañeras nos recuerdan el dolor, sufrimiento, injusticia, tragedia, rabia , desesperación, venganza, muerte, vencidos, gloria, vencedores y un sinfín de vocablos que siempre acompañan a la palabra guerra.  Para que no olvidemos ni enterremos lo que genera y evitar así todo tipo de justificación y apoyo a ELLA.

Dos pruebas de ello son

El soldado y la niña, de Jordi Sierra i Fabra.

La niña empieza a hablar con el soldado haciéndole reflexionar sobre lo que está haciendo. El soldado repasa con la niña todas las justificaciones y razones que sus jefes le han dado para convencerle de que la guerra que está combatiendo es justa: patriotismo, heroismo, libertad.

Jordi Sierra supo expresar en este libro un terror superior incluso a los relatos del mismísimo Allan Poe.

Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez

Sabiendo ahora lo que sabemos de Carlos Alegría, podemos afirmar que durante el tránsito entre las dos trincheras sólo escuchó el alboroto de su pánico. Todos los ruidos, todas las explosiones, todos los gritos, fueron absorbidos por el silencio de la noche. Madrid estaba al fondo como un escenario, salpicando la tibieza del aire con los perfiles de una ciudad apagada que la luna dibujaba a su pesar. Madrid se agazapaba.

Para que veáis que estos horrores sucedieron y  suceden de la mano de terribles dictadores siendo capaces de arrebatar la inocencia de un niño.

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