¿Qué no se hará en un hotel?

¿Qué no se hará en un hotel? ¿Qué escritor no ha escrito en uno, o no ha situado en él la acción de algún libro? Es un lugar novelesco donde la imaginación cruza por decorados en su mayoría reales.” Niki de Saint Phalle.

Grand et des Palmes, situado en Palermo (Italia) donde se suicidó el novelista, dramaturgo y poeta Raymond Roussel solicitando la  ayuda de un camarero a cambio de una buena propina, pero ante la negativa decidió quitarse la vida él sólo.

Otra increíble anécdota de este hotel fue cuando en la habitación contigua a la que se alojaba Arthur Miller se encontraba Lucky Luciano, uno de los más famosos mafiosos quien sometió a un extenso interrogatorio al autor, por creer que era en realidad, un espía.

Couronne, en Ginebra, allí murieron Borges y Nabokov, el mismo hotel donde Fedor Dostoievski terminó en una de sus habitaciones, su conocida novela “El Idiota“.

Pera Palace de Estambul, un sitio discreto  donde tenían lugar los encuentros de famosos amantes como los de Agatha Christie. Claro que no sólo acudía a este sitio por sus romances, sino que era para ella una fuente de inspiración. Prueba de ello es que en la habitación 411 escribió su genial obra “Asesinato en el Expreso de Oriente”.

“La ahogada” de Agatha Christie.

Don Henry se incorporó y se colocó bien el sombrero. Recordaba perfectamente a la señorita Marple: sus modos anticuados, sus maneras amables y su asombrosa perspicacia, así como una docena de casos hipotéticos y sin resolver para los que aquella “típica solterona de pueblo” había encontrado la solución exacta. Don Henry sentía un profundo respeto por la señorita Marple y se preguntó para qué habría ido a verle.

La señorita Marple estaba sentada en el salón, tan erguida como siempre, y a su lado se veía un cesto de la compra de fabricación extranjera. Sus mejillas estaban muy sonrosadas y parecía sumamente excitada.

Hotel Sommer BadenWeiler en Alemania, donde Antón Chejov murió en el en 1904, no sin antes pedirle a su esposa una copa de champán.

Hotel Raffles de Singapur donde se han alojado autores de peso, entre ellos Rudyard Kipling, Joseph Conrad Herman Hesse.

“Rey Yu” de Herman Hesse.

El día astrológicamente favorable en que, concluidas al fin las obras, instalados los tambores y preparado el servicio de guardia, se puso a prueba, previo acuerdo, la nueva línea de defensa, fue una ocasión gloriosa para el rey. Orgulloso de su realización, se mostraba muy impaciente; los cortesanos esperaban para darle sus parabienes, pero la más ansiosa y excitada era la hermosa mujer Bau Si, la cual casi no podía esperar que concluyesen todas las ceremonias y rogaciones previas.



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