Relatos de Nobel

 

 

La literatura es fuego

La literatura puede morir pero no será nunca conformista. Sólo si cumple esta condición es útil la literatura a la sociedad. Ella contribuye al perfeccionamiento humano impidiendo el marasmo espiritual, la autosatisfacción, el inmovilismo, la parálisis humana, el reblandecimiento intelectual o moral. Su misión es agitar, inquietar, alarmar, mantener a los hombres en una constante insatisfacción de sí mismos: su función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y de mejora, aun cuando para ello daba emplear las armas más hirientes y nocivas. Vargas Llosa.


Nobel Paso a Paso.

 


Premio Leopoldo Alas en 1959 por Los jefes.

Al lado del camino había una enorme piedra, y, en ella, un sapo; David le apuntaba cuidadosamente.
-No dispares -dijo Juan.
David bajó el arma y miró a su hermano, sorprendido.
-Puede oír los tiros -dijo Juan.
-¿Estás loco? Faltan cincuenta kilómetros para la cascada.
-A lo mejor no está en la cascada -insistió Juan-, sino en las grutas.
-No -dijo David-. Además, aunque estuviera, no pensará nunca que somos nosotros.

Biblioteca Breve en 1962 por La ciudad y los perros.

-Cuatro -dijo el Jaguar.
Los rostros se suavizaron en el resplandor vacilante que el globo de luz difundía por el recinto, a través de escasas partículas limpias de vidrio: el peligro había desaparecido para todos, salvo para Porfirio Cava. Los dados estaban quietos, marcaban tres y uno, su blancura contrastaba con el suelo sucio.

Premio de la Crítica en 1964 y 1967.

Rómulo Gallegos en 1967 por La casa verde.

¿Cuál es el secreto que encierra La casa verde? La casa verde ocurre en dos lugares muy alejados entre sí, Piura, en el desierto del litoral peruano, y Santa María de Nieva, una factoría y misión religiosa perdida en el corazón de la Amazonía. Símbolo de la historia es la mítica casa de placer que don Anselmo, el forastero, erige en las afueras de Piura.

Premio Príncipe de Asturias en 1986.

Planeta en 1993 con Lituma en Los Andes.

Cuando vio aparecer a la india en la puerta de la choza, Lituma adivinó lo que la mujer iba
a decir. Y ella lo dijo, pero en quechua, mascullando y soltando un hilito de saliva por las
comisuras de su boca sin dientes.
-¿Qué dice, Tomasito?
-No le entendí bien, mi cabo.
El guardia se dirigió a la recién llegada, en quechua también, indicándole con las manos
que hablara despacio. La india repitió esos sonidos indiferenciables que a Lituma le hacían el
efecto de una música bárbara. Se sintió, de pronto, muy nervioso.

Cervantes en 1994.

FDDB en 1996.

Grizane Cavour en 2004.

Nobel en 2010.

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