Adicado a Lois Pereiro

Día das Letras Galegas – 17 de Maio de 2011

“…Porque Lois era sempre o que ía diante. Daba a sensación de que manexaba unha radiofonía secreta e que as cousas que valían a pena no mundo o tiñan elixido a íl como primeiro depositario, ao igual que os tesouros antigos estaban protexidos por un ‘encanto’. Aprendemos algo daquela. Non había que se preocupar polas modas. O que cumpría era seguirlle os pasos a Lois. Escoitar a súa música. Ler os seus libros. Ver as súas peliculas. Telo ao lado para espantar o frío. Non había nel nada de guru. Era só un rapaz enxoito e desperto que andaba ás zancadas pola beira curiosa da vida, con aquel seu abrigo que parecía herdado de Samuel Beckett.”

“…Pero quen pense nun Lois refuxiado en si mesmo ou rabiosamente introvertido vai moi equivocado. Era un revolucionario. Un verdadeiro anarquista, alérxico a todo tipo de opresión. A súa mirada, con esa mestura luminosa de intelixencia e humor, deixaba nuo a calquera emperador. Manexaba a ironía como un esconxuro. E non perdía moito tempo cos miserables que nolo rouban. O seu carácter brillaba polos kilates de tenrura que destinaba aos seus, a todo aquilo que el tanto quería. Hai unha estreita relación entre a dor e a desolación que expresan os seus poemas e o seu engado polos “marabillosos detalles” que conforman ese froito perecedoiro chamado vida.  Como un menciñeiro, nomeaba o mal para mantelo a raia.”  Manuel Rivas        

Tristemente convivo coa túa ausencia

sobrevivo á distancia que nos nega

mentres bordeo a fronteira entre dous mundos

sen decidir cal deles pode darme

a calma que me esixo para amarte

sen sufrir pola túa indiferencia

a miña retirada preventiva

dunha batalla que xa sei perdida

resolto a non entrar xamais en ti

pero non á tortura de evitarte.

En tan sólo cinco días…

El 25 de Abril de 2011 fallece el poeta chileno Gonzalo Rojas, Premio Cervantes 2003.

El 30 de Abril de 2011 fallece otro de los más grandes Ernesto Sábato.

Gonzalo Rojas, de “Contra la muerte”


Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación…


Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación

se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure

en mis pulmones una semana más, los días van tan rápidos

al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro

y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.

Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera

nadie allá, voy corriendo a la materna hondura

donde termina el hueso, me voy a mi semilla,

porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas

y en el pobre gusano que soy, con mis semanas

y los meses gozosos que espero todavía.

Uno está aquí y no sabe que ya no está,

dan ganas de reírse de haber entrado en este juego delirante,

pero el espejo cruel te lo descifra un día

y palideces y haces como que no lo crees,

como que no lo escuchas, mi hermano,

y es tu propio sollozo allá en el fondo.

Si eres mujer te pones la máscara más bella

para engañarte, si eres varón pones más duro

el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,

y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:

así es que lo mejor es ver claro el peligro.

Estemos preparados. Quedémonos desnudos

con lo que somos, pero quememos, no pudramos

lo que somos. Ardamos. Respiremos sin miedo.

Despertemos a la gran realidad de estar naciendo ahora, y en la última hora.

Ernesto Sábato, “El túnel”.

 

El túnel es una novela de estructura psicológica escrita por Ernesto Sábato.

Es una historia de amor, locura, celos, efusión,odio, soledad, frustración, desesperanza y muerte, en la que su autor nos rememora sobre un hombre que lucha por controlar el mundo que hay alrededor de él. Juan Pablo Castel es un pintor que vive en Buenos Aires, una persona perspicaz, sarcástica, perturbadora, demente, insensible, que a lo largo de la obra, narrada en primera persona, se va dando cuenta de lo humano que es. Su soledad se puede notar a lo largo de toda la lectura. Pero es cuando al conocer a María Iribarne, que es la única persona que logra comprender sus pinturas; de quien se enamora, perdidamente comienza a ver un poco de luz en su mundo oscuro. Poco a poco este amor se convierte en una necesidad de posesión total de su amada, y el amor termina transformándose en odio y se ve envuelto por una necesidad imperiosa de matarla.