Miguelanxo Prado candidato al Premio Memorial Astrid Lindgred

Miguelanxo Prado es, sobre todo, un creador de mundos, un narrador de historias. Su forma de expresión más querida es el cómic, quizás porque en ella confluyen su interés por la literatura y su pasión por la imagen. Él ha demostrado -con “calidad de estilo y dureza conceptual”, en palabras de Méndez Ferrín- que se puede realizar un cómic diferente al que, lamentablemente, estamos acostumbrados a ver. No hay más que leer Trazo de tiza (un álbum que encierra una historia fascinante, justamente premiado en toda Europa) o Páxinas crepusculares (su magnífico álbum en gallego), por citar sólo algunas de sus últimas publicaciones, para descubrir que Miguelanxo Prado es algo más que un ilustrador o un autor de cómics. Observando el conjunto de su obra, el concepto de artista total vuelve a surgir de un modo inevitable”. Agustín Fernández Paz.

Publica sus primeras historietas cortas en el fanzine Zero y en la revista Cómix Internacional y entre el 82 y el 84 aparecen en 1984 doce historias que un año después reúne en su primer álbum Fragmentos de la Enciclopedia Délfica. Comenzó así una dilatada obra centrada en el cómic, que primero conoce la luz por capítulos en las revistas del género y luego reúne en álbums.

Reconocido internacionalmente y premiado en diferentes salones especializados (Porto, Xenebra, Treviso, Barcelona, Angouleme, etc.) su trabajo abarca los diferentes campos del grafismo y la ilustración, desde la pintura y el diseño gráfico hasta colaboraciones para televisión (Xabarín Club) o prensa (en la edición dominical de La Voz de Galicia, en las revistas Luzes de Galiza, Galicia Internacional y la más reciente Tempos…).


Ilustra  textos literarios de otros autores. Miguelanxo  Prado continúa la historia narrativa aportando su perspectiva plástica en La ley del amor (1995) de la escritora mexicana, Laura Esquivel, mundialmente conocida por “Como agua para chocolate” o pone imágenes a un texto clásico, como en “Pedro e o lobo” (1993), cuento popular del ruso Sergei Prokofiev adaptado literariamente por Miguel-Anxo Murado.

Diseña portadas (Cando o mar foi polo río, de Manuel María, O centro do labirinto, de Agustín Fernández Paz…) o lee gráficamente la historia (Bala perdida de Manuel Rivas).

De Profundis