Tiempo de Navidad

Lla Navidad como fiesta de diciembre. La Navidad (en latín: nativitas, ‘nacimiento’) es una de las celebraciones más importantes en todo el mundo.

En el imperio Romano en el mes diciembre se celebraban, en el gran espacio ocupado para el culto a Saturno, dios de la agricultura (principal sustento y actividad económica de estos pueblos), las Saturnales del 17 al 23 de diciembre, los días más cortos del año, y luego el día 25 se consideraba en nacimiento del nuevo sol.
La iglesia cristiana eligió entonces el 25 de diciembre como día del nacimiento de Jesús como estrategia en su proceso de expansión, en el que sistemáticamente buscó absorber y fusionar sus celebraciones con los ritos paganos de los diversos pueblos convertidos.

Actualmente prácticamente todas las Iglesias cristianas históricas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana, diversas Iglesias protestantes, etc.) otorgan a la solemnidad de la Natividad o Navidad una importancia tal que se la antecede de un tiempo de preparación, el Adviento, de la misma forma que la Cuaresma constituye el tiempo de preparación para la Pascua.

La Navidad ha sido un tema que ha interesado a los artistas de todos los tiempos tanto pintores como escultores han recreado pasajes del nacimiento de Jesús , la adoración de los Reyes Magos o la adoración de los pastores y son muchas las historias ficticias navideñas que se recrean con temas de esperanza o relatos milagrosos (espíritu navideño) . Varios han llegado a ser parte de la tradición local navideña. Entre los más populares están el ballet de Tchaikovsky, El Cascanueces y la novela de Charles Dickens, Cuento de Navidad (en inglés: A Christmas Carol).

Pero, hoy queremos enseñaros un cuento menos conocido de Oscar Wilde, El gigante egoísta.

Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.

-¡Qué felices somos aquí! -se decían unos a otros.

Pero un día el Gigante regresó. Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.

-¿Qué hacen aquí? -surgió con su voz retumbante.

Los niños escaparon corriendo en desbandada.

-Este jardín es mío. Es mi jardín propio -dijo el Gigante-; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.

Y, de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:

ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA
BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES

Era un Gigante egoísta…

….

FELICES FIESTAS!!!

Anuncios

El verano

El verano tiene esa luz que hace brillar con más intensidad los colores y  con el  olor que desprende hace que las historias que se desarrollan en esta época permanezcan en nuestro recuerdo con más intensidad.


“Un verano en la luna”
de Antonio Muñoz Molina

descarga

…Inmune al desaliento, a la ignorancia, al desdén , anoté en un diario la fecha  de la culminación de la aventura: 19 de juliode 1969. Los periódicos aseguraban que había sido un día tan memorable como el descubrimiento de América.” ¡Que pequeño paso para un hombre!, declamaba mi vecino, que se había aprendido de memoria la oportuna frase histórica pronunciada por el astronauta Armstrong juso unos segudos antes de pisar ingrávitamente  el suelo de la Luna “¡pero qué  gran paso para la humanidad!”…

 

“El último verano”  de  Bernhard Schlink

Maquetaci—n 1…También ese verano le llegó una invitación para ir a Nueva York.   Sacó el sobre del buzón y lo abrió camino del banco en el que solía leer el correo por las mañanas. La Universidad  de Nueva York, a la que estaba ligado desde hacía veinticinco años , le invitaba a organizar un seminario en primavera.

      El banco estaba junto al lago, en una zona del terreno que quedaba separada del resto de la finca y de la casa por una carreterita

 

“Los niños de las raíces” de Sibylle Von Olfers 

978-84-89825-05-xCuando llega el invierno los niños de las raíces duermen acurrucados bajo las cepas de los árboles. La Madre Tierra los acoge y los protege mientras duermen esperando la llegada de la primavera, con el buen tiempo ella los prepara para salir y disfrutar de la gran fiesta del verano, pero cuando el viento del otoño empiece a soplar los acogerá de nuevo.

Podéis consultar más libros de estos autores en nuestro catálogo y llevarlos en préstamo.

Catálogo

Nadine Gordimer

Nadine Gordimer

Nadine Gordimer

“Todas las situaciones de conflicto producen buenos escritores. Ofrecen una base excelente. Pero si eres un buen escritor, si sabes encontrar humor, drama y tragedia en tu literatura, también puedes escribir una buena historia sobre un canario en su jaula.” Nadine Gordimer

Son muchas las reflexiones  que nos deja la gran dama de la literatura Sudáfricana que falleció el pasado 13 de julio de 2014, en su residencia de Johannesburgo. Escritora, novelista, ensayista, dramaturga, profesora y férrea defensora de los derechos humanos sudafricana, ganadora del Premio Booker por “El conservador” (1974) y el Premio Nobel de Literatura (1991)
La Fundación Nelson Mandela, rindió homenaje a Gordimer, manifestando su “profunda tristeza por la pérdida de la gran dama de la literatura de Sudáfrica” “Hemos perdido una gran escritora, una patriota y una voz fuerte por la igualdad y la democracia en el mundo”

Nombrar lo innombrable.  Entrevista a Nadine Gordimer

Pinchando en la foto podéis leer la entrevista completa

Pinchando en la foto podréis leer la entrevista completa

Un hallazgo

Que se las lleve el diablo. Un hombre que había tenido mala suerte con las mujeres decidió vivir solitario por un tiempo. Dos veces se había casado por amor. Despejó la casa de cuanto de alguna manera se le había escapado a su abnegada segunda esposa cuando se largó con las posesiones favoritas que juntos habían coleccionado ‑cuadros, cristal fino, hasta los mejores vinos sacados de la cava‑; botó los libros en cuya guarda la primera mujer había escrito, amorosa, su nuevo nombre de casada. En seguida se fue de vacaciones sin llevar consigo a ninguna mujer. Por primera vez, que pudiera recordar…

El mejor safari

Aquella noche nuestra madre fue a la tienda y no regresó. Nunca. ¿Qué había pasado? No lo sé. También mi padre se había marchado un día para nunca regresar; pero es que él fue a la guerra. Donde nosotros estábamos también había guerra, pero éramos pequeños y, al igual que la abuela y el abuelo, no teníamos armas…

Catálogo

El segundo cerebro

Seguro que habéis oído hablar sobre las últimas investigaciones que han descubierto algo sorprendente: las células nerviosas del intestino proceden de la misma capa germinal que las del cerebro. Esto significa que, durante el desarrollo del embrión, desde el sistema nervioso central se dividen células nerviosas que migran al vientre y forman en los intestinos un segundo sistema nervioso, al que se denomina sistema nervioso entérico.

No piensa, pero piensa

Pero seguro que todo esto os va a quedar mucho más claro después de leer los relatos siguientes donde queda más que demostrado la influencia en nuestro estado de ánimo el segundo cerebro.

El periódico del desayuno de Philippe Delerm

El periódico del desayuno

Es un lujo paradójico. Comulgar con el mundo en la  paz más perfecta, envueltos en el aroma del café. En el periódico, se leen sobre todo horrores, guerras, accidentes. Oír las mismas informaciones en la radio sería ya precipitarse en el estrés de las frases martilleadas a puñetazos. Con el periódico se produce exactamente lo contrario. Lo desplegamos como podemos  en la mesa,  entre el tostador de pan y la mantequillera. Registramos vagamente en nuestro cerebro la violencia del siglo, pero ésta tiene un aroma de confitura de grosella, chocolate y pan tostado. El periódico ya es relajante de por sí. No descubrimos en él el día, ni la realidad: Leemos Libération, Le Figaro, Ouest-France o La Dépeche du Midi. Bajo la perennidad de la cabecera, las catástrofes del presente se tornan relativas. Sólo están ahí para salpimentar la serenidad del rito. La amplitud de las páginas, el tamaño del tazón de café permiten tan sólo una lectura sosegada. Pasamos las páginas con precaución, con lentitud reveladora: más que absorber el contenido, lo que cuenta es disfrutar al máximo con el continente.
En la películas, los periódicos suelen aparecer simbolizados por el frenesí de las rotativas, los chillidos de los vendedores en la calle. Pero el periódico que descubrimos por la mañana en el buzón no tiene la misma efervescencia. Nos cuenta las noticias de ayer : ese falso presente parece surgir de una noche de sueño. Y las columnas sensatas cobran más relevancia que lo sensacional. Leemos la sección del tiempo, y todo aparece formulado con una abstracción muy suave: en vez de avizorar en el exterior los indicios evidentes del día, los disolvemos, desde el interior, en la amargura azucarada del café. La página de los deportes, sobre todo, es inmutable y tranquilizadora: las derrotas aparecen siempre acompañadas de esperanza de desquite, las posibilidades se renuevan antes de que se consuman las tristezas… En el periódico del desayuno no pasa nada, y por eso nos volcamos en él. Con su compañía prolongamos el sabor del café caliente y del pan tostado. Leemos que el mundo se asemeja a sí mismo, y que al día no le urge empezar
.

La cocina de noche de Maurice Sendak

Sendak cuenta que esta historia se le ocurrió a partir de múltiples recuerdos de su infancia. En 1939 su hermana mayor lo llevó de paseo a la Feria de New York, en la zona de Queens. Por unos segundos ella se distrajo con su novio y dejó a Maurice justo frente a la vidriera de la tradicional panadería Sunshine Bakers, y él se quedó absorto mirando lo que sucedía dentro, mientras olía el delicioso aroma que salía de allí.

‘¿Os ha contado alguien la historia de Miguel, que oye de noche un ruido detrás de la pared y da un grito ¡Silencio! ¡Callarse de una vez! y se hunde entre las sombras, y la luna le mira mientras sus padres duermen y aterriza en la masa que había en la cocina?’

Cualquiera de estes dos libros los podéis encontrar en cualquiera de nuestras Bibliotecas Municipales

Catálogo

 

Adiós, Gabo

#efeméride

Adiós, Gabo

Adiós, Gabo

Hace unos días despedimos a Gabriel García Márquez. Escritor, novelista, cuentista, guionista, editor y periodista colombiano, Premio Nobel de Literatura del año 1982.

Y no podíamos dejar pasar esta triste noticia sin rendirle nuestro más sincero homenaje a uno de los mayores genios de los cuentos y relatos cortos.

La viuda de MontielLos funerales de la Mamá Grande, 1962

 Cuando murió don José Montiel todo el mundo se sintió vengado, menos su viuda; pero se necesitaron varias horas para que todo el mundo creyera que en verdad había muerto. Muchos lo seguían poniendo en duda después de ver el cadáver en cámara ardiente, embutido con almohadas y sábanas de lino dentro de una caja amarilla y abombada como un melón. Estaba muy bien afeitado, vestido de blanco y con botas de charol, y tenía tan buen semblante que nunca pareció tan vivo como entonces. Era el mismo don Chepe Montiel de los domingos, oyendo misa de ocho, sólo que en lugar de la fusta tenía un crucifijo entre las manos.
Leer más…

Ojos de perro azul. 1972

Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. En­cendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equili­brándolo sobre una de las patas posteriores. Después de eso la vi ahí, como había estado todas las noches, parada junto al velador, mirándome. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirándonos. Yo mirándola desde el asiento, haciendo equilibrio en una de sus patas posteriores. Ella de pie, con una mano larga y quieta sobre el velador, mirándome. Le veía los párpados iluminados como todas las noches. 
Leer más…

Me alquilo para soñar. 1995

A las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en vilo varios automóviles que pasaban por la avenida del malecón, o que estaban estacionados en la acera, y uno quedó incrustado en un flanco del hotel. Fue como una explosión de dinamita que sembró el pánico en los veinte pisos del edificio y convirtió en polvo el vitral del vestíbulo. Los numerosos turistas que se encontraban en la sala de espera fueron lanzados por los aires junto con los muebles, y algunos quedaron heridos por la granizada de vidrio. Tuvo que ser un maretazo colosal, pues entre la muralla del malecón y el hotel hay una amplia avenida de ida y vuelta, así que la ola saltó por encima de ella y todavía le quedó bastante fuerza para desmigajar el vitral.
Leer más…

Un señor muy viejo con unas alas enormes

Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo tuvo que atravesar su patio anegado para tirarlos al mar, pues el niño recién nacido había pasado la noche con calenturas y se pensaba que era causa de la pestilencia. El mundo estaba triste desde el martes. El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza, y las arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos podridos. La luz era tan mansa al mediodía, que cuando Pelayo regresaba a la casa después de haber tirado los cangrejos, le costó trabajo ver qué era lo que se movía y se quejaba en el fondo del patio.
Leer más…

Estos y muchos más los tenéis disponibles en cualquiera de las Bibliotecas Municipales de A Coruña. 
Catálogo

100 años del nacimiento de Julio Cortázar

Julio CortazarEste año se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, Julio Cortázarmaestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general.

Julio Cortázar explicó en varias ocasiones cómo el nombre cronopio se le había ocurrido por primera vez en el Théatre des Champs-Élysées de París como resultado de una visión fantástica de pequeños globos verdes flotando alrrededor en el semi-vacío teatro. A propósito en sus relatos, evita dar una descripción física precisa de los Cronopios y se suele referir a ellos como “seres verdes y húmedos”.
En general son representados como criaturas ingenuas, idealistas, desordenadas, sensibles y poco convencionales, en contraste con los “Famas” que son rígidos y organizados; y las “Esperanzas”: simples, indolentes y algo ignorantes.

VIALIDAD

Pintura de Eva Holz “Cronopios”

Un pobre cronopio va en su automóvil y al llegar a una esquina le fallan los frenos y choca contra otro auto. Un vigilante se acerca terriblemente y saca una libreta con tapas azules.
-¿No sabe menejar, usted?- grita el vigilante.
El cronopio lo mira un momento, y luego pregunta:
-¿Usted quién es?
El vigilante se queda duro, echa una ojeada a su uniforme como para convencerse de que no hay error.
-¿Cómo que quién soy? ¿No ve quién soy?
-Yo veo un uniforme de vigilante- explica el cronopio muy afligido-. Usted está dentro del uniforme pero el uiforme no me dice quién es usted.
El vigilante levanta la mano para pegarle, pero en la mano tiene la libreta y en la otra mano el lápiz, de manera que no le pega y se va adelante a copiar el número de la chapa. El cronopio está muy afligido y quisiera no haber chocado, porque ahora le seguirán haciendo preguntas y él no podrá contestarlas ya que no sabe quién se las hace y entre desconocidos uno no puede entenderse.-

EUGENESIA

Pasa que los cronopios no quieren tener hijos, porque lo primero que hace un cronopio recién nacido es insultar groseramente a su padre, en quien oscuramente ve la acumulación de desdichas que en día serán la suyas.
Dadas estas razones, los cronopios acuden a los famas para que fecunden a sus mujeres, cosa que los famas están siempre dispuestos a hacer por tratarse de seres libidinosos. Creen además  que en esta forma irán minando la superioridad moral de los cronopios, pero se equivocan torpemente pues los cronopios educan a sus hijos a su manera, y en pocas semanas les quitan toda semejanza con los fama.

DISCURSO DEL OSO

Si quieres conocer alguno de estos cronopios puedes consultar nuestro catálogo en línea y llevarlo en préstamo en cualquiera de nuestras bibliotecas municipales

Catálogo

“Porque los pequeños detalles no están hechos para ser advertidos”


Hoxe vos propoñemos un fermoso libro para tódalas idades, unha verdadeira delicatessen. Confeso que o único que non me gusta del é o título, “Los pájaros”, porque acórdame desa terrorífica imaxe da película de Hitchcock que está xusto nas antípodas do feliz espírito deste conto.

“Los pájaros” ofrécenos unha sinxela historia dunha das caras do amor, a amizade, cun estilo fresco e leve, intelixente e cheo de humor. Faino básicamente a través da imaxe, só apoiada nalgunhas páxinas por frases curtas que lle outorgan a narración unha suave cadencia poética.

Imagen

As ilustracións, inundadas de cor amarela e azul, transmítennos sensacións de ledicia e harmonía co mundo. Agardamos que coa súa lectura voedes da man dos seus simpáticos protagonistas cara a ese horizonte azul aberto á felicidade.

Se queredes saber máis sobre esta afortunada parella creativa formada por Germano Zullo e Albertine, aquí tedes as súas premiadas bios: http://librosdelzorrorojo1.blogspot.com.es/2014/03/germano-zullo-y-albertine.html

“Los Pájaros” foi premiada no 2011 co Premio Sorcières que outorga a Asociación de Bibliotecarios Franceses e Librarías Especializadas.

Dos mesmos autores, temos tamén “La playa” e “Marta au pays des montgolfières”.
Se vos gustou este libro, poida que vos guste tamén “Sencillamente tú” de Jutta Bauer e Heinz Janisch.