El mundo en femenino. Marilar Aleixandre

El próximo lunes 6 de febrero a las 20:30h, en Poetas di(n) versos podremos escuchar a Marilar Aleixandre, última incorporación femenina a la Real Academia Gallega.

El pasado 14 de enero la escritora e investigadora Marilar Aleixandre se convirtió en una de las 6 mujeres que son miembro numerario de la Real Academia Galega.

En su discurso pronunciado en su ingreso en la Academia “Voces termando da paisaxe galega”,  hace referencia a uno de los muchos episodios trágicos que tuvo lugar durante la Guerra Civil, siendo su víctima una mujer gallega, “A Capirota”

Dezaoito de agosto de 1936. O Pozo da Revolta, parroquia de Mogor, Marín. Na luz borrallenta da madrugada un mariñeiro de dezasete anos prepara a súa barca. Xurdindo da brétema unha visión estarrecedora.
A muller ía descalza e levaba o camisón manchado de sangue. Tamén as mans, e talvez por iso puido virlle á cabeza o día, había dous anos, no que o congro lle arrincara os dedos. Mais o sangue fluía do peito, dun ombro, a muller tiña todos os dedos nas mans que retorcía ansiosamente.
Un encontro lembrado, setenta anos despois, polo seu curmán para o entrevistador de Nomes e Voces, Andrés Domínguez Almansa:
Auxilios, auxilios, auxilios!
Era un chaval, era de noite e xa se sabía o… el asustouse e colleu e rema, rema, rema
a desviarse do choio, porque naqueles primeiros días era unha revancha, aquelo era criminal. O terror, sembraban o terror.
Nunca soubo o seu nome nin que foi dela, se chegou á casa ou se morreu desangrada entre os toxos.

Discurso, al que Fina Casalderrey, otra de nuestras grandes escritoras y académicas, respondió con una hermosa biografía de Marilar Aleixandre.

O seu pai, Miguel Jiménez Gan, era médico militar, circunstancia que influíu nos frecuentes cambios de domicilio. Del herdou Marilar ese espírito inconformista e aventureiro que a impulsa, dende ben nova, a andar polo mundo coa mochila cargada de decisión e coraxe: “invoco meu pai, o cirurxián a rachar costuras /as tesoiras esgazan a cicatriz /desbridar, chamábao el” (“Desbridar”, en Aleixandre 2016).

A súa nai, María Pilar Aleixandre Parra, muller de gran, aínda que fráxil, corazón –de feito morreu moi nova dunha grave doenza cardíaca–, malia estudar idiomas, dedicouse enteiramente ao coidado da súa numerosa familia…
Da súa nai, ademais da habelencia para as linguas, recibiu a filla o nome, María Pilar, e o sobrenome, Marilar.
Aos poucos meses de nacer Marilar, a primeira dos sete fillos do matrimonio, seu pai foi destinado a Valladolid. Pero os recordos non comezan a tatuarse na súa memoria virxe ata estaren instalados en Ceuta. Alí, na Praza de África, a cativa de menos de dous anos, quizais incentivada polo relato que os adultos construíran do feito, grava a escena dunhas tremendas inundacións: a auga subía varias cuartas no chan da cociña e as mulleres afanábanse en botar fóra coa vasoira aquela enchente, coma quen “achica auga da cuberta dun barco asolagado pola tormenta”, di ela. “Como se pode varrer a auga?” foi unha das súas primeiras observacións científicas.

Talvez esa inicial estrela no mar, que a súa inocencia desposuía de drama,
teña influído en facer dela unha muller forte e destemida, malia a súa aparencia
miúda, que non só lle perdeu o medo á chuvia moi cedo, senón que sente con
agarimo a paisaxe da chuvia e fai seus uns versos de Alberto Caeiro, heterónimo de Fernando Pessoa:

Um dia de chuva é tão belo como um dia de sol.
Ambos existem; cada um como é.
(“Poemas Inconjuntos”, Pessoa 1946)

El mundo en femenino. Marilar Aleixandre

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El mundo en femenino. “O xogo das cadeiras”

Ya en el año 2011 un grupo de 52 poetas, narradoras, lexicógrafas, dramaturgas y estudiosas de la lengua gallega presentaron el manifiesto ‘O xogo das cadeiras’, con el fin de reivindicar que las mujeres ocupen más asientos y tengan más protagonismo en la Real Academia Galega.

En estos momentos son 6 de 30 las mujeres que ocupan los sillones de la RAG.

– Luz Pozo Garza (1996) – Xohanna Torres Fernández (2001) – Rosario Álvarez Blanco (2003) – Margarita Ledo Andión (2009) – Fina Casalderrey Fraga (2013) – Marilar Aleixandre (2017)

Las mujeres continúan sufriendo discriminación y es difícil encontrarlas ocupando cargos de alta responsabilidad tanto en instituciones públicas como en privadas.
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Ella siempre lo entiende todo

de Luis Ramiro. Del libro “Rojo Chanel”

 

Ha pasado tanto tiempo que apenas puedo recordar el comienzo.

Fueron largas noches de dormir abrazados,
de lamer sus pechos como un cachorro de gatos,
de besarnos en cada plaza, en cada esquina, en cada cielo.

Acariciar su piel era acariciar el mundo,
olerla era empezar a conocer la vida,
mirarla era ver pasar por sus ojos azules todos los finales
de película, todas las luces que se encienden de madrugada
en edificios dormidos, toda la verdad que se esconde
en los hombres que aún tiene sueños por los que llorar.

En aquella época viajamos juntos a países invisibles,
siempre de la mano, indivisibles, sintiendo las miradas
de admiración ante aquel amor absoluto. El nuestro.

Sobrevolamos juntos bosques amarillos,
océanos de plata,
volcanes cubiertos de mermelada.

Vimos animales que nunca existieron,
seres de otros mundo nos abrieron las puertas de sus casas
de par en par,
nos dieron de comer frutas de aire,
carne de nube,
sopa de estrellas.

Y de golpe, sin darnos cuenta, nos fuimos perdiendo el uno al otro. Nos
convertimos en lo que nunca habríamos imaginado:
dos desconocidos. La rutina nos invadió implacablemente.

Comenzaron las peleas, los gritos a destiempo, el desamparo.

Y aparecieron otras mujeres.
Y salté sin red hacia otros cuerpos.

Y viví en mil casas, en otras vidas. Escribiendo canciones
y dejando el corazón debajo de otras camas. Conocí por fin el
miedo al miedo,  el hambre al hambre, la soledad inconsolable,
el sentirme muerto en mitad de la avenida. “Así debe ser la
vida en realidad” pensé. Y seguí adelante como todos seguimos
adelante, buscando restos de felicidad entre las brasas de un
pasado que ya se había apagado hacía muchos muchos años.

Pero ella, seguía allí, desde la distancia, contemplando el devenir de mi vida. Rezando a ningún Dios, cada noche, por mí.

Ahora, después de todo lo vivido, cuando nos vemos, sabe
quién soy tan sólo con mirarme a los ojos, sabe qué me ocurre
simplemente por el tono de mi voz.

Ella no quiere que vuelva,
porque sabe que nunca me fui del todo.

Y, aunque no le diga “Te quiero” lo suficiente,
ella puede entenderlo. Siempre lo entiende todo.

Y, pase lo que pase, nunca la llamaré por su nombre,
nunca la trataré de usted.

Me dirigiré a ella de la única forma posible.

La única forma que tengo de llamarla:

Mamá.

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Las Tres Edades de la Mujer. Gustav Klimt

Versos en movemento. Karmelo C. Iribarren

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Música y poesía, cómplices y amantes, constituyen el alimento de nuestra alma, por esto, en esta muestra bibliográfica vamos a nutrirnos de una selección de poemas hechos canciones, canciones hechas con poesía y poemas que sin duda están llenos de melodía.

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La herencia de Karmelo C. Iribarren

Últimamente,

cuando me asomo al espejo,

es mi abuelo el que me mira,

más que mi padre.

Cincuenta años

para empezar a cobrar

la única herencia que me dejó,

y que acabará matándome.

Los días normales
Una canción de Vicente Llorente sobre un poema de Karmelo C. Iribarren de su libro “Atravesando la noche”.

Llegan
y se van sin hacer ruido
–como buenos
clientes–,
luego el tiempo los confunde
en la memoria,
y ya ni sabes
si aquel lunes era jueves
o al revés.

Que no te engañen,
no son tan poca cosa
como parecen:
suelen poder
con el amor.

Podéis ver más información sobre la muestra Versos en movemento en la Biblioteca Forum Metropolitano visitando el Blog de los Clubs de Lectura de las Bibliotecas Municipales de A Coruña

Cuenta la leyenda…

… que Faetón hijo de Helios y de la oceánide o ninfa marina Climene. Creció en Egipto bajo la supervisión de su madre. Cuando Faetón era joven, su amigo Epafo le dijo que no era hijo del dios del sol y que su madre le había mentido sobre su origen. Climene, por el contrario, le juró a su hijo que sí lo era y le dijo dónde podría encon­ trarle.

Faetón salió a buscar a su padre y finalmente lo visitó en su reluciente palacio en la parte oriental del mundo, que había sido lujosamente decorado con oro, plata y marfil. El dios del sol le dio una cálida bienvenida y Faetón le pidió una prueba irrefutable de que era su padre. Helios juró por la laguna Estigia que llevaba al mundo de los muertos que estaba preparado para darle a su hijo lo que quisiese. Entonces el joven le pidió montar en su cuadriga y recorrer los cielos durante un día. Helios lamentó haber hecho la pro­mesa, pero ya no podía dar marcha atrás y sólo le aconsejó tener cuidado, porque se exponía a sí mismo y al mundo a un gran peligro, ya que sólo Helios -ni siquiera Zeus- sabía dirigir su cuadriga y los caballos que la llevaban. Pero Faetón, entusiasmado, no quiso oír a su padre y éste le cedió la cuadriga.

Los cuatro caballos que despedían fuego fueron enjaezados y Helios le pidió a su hijo que no les dejase correr en exceso, ni volar demasiado bajo o demasiado alto. Inmediatamente después de partir perdió el control de las riendas y la cuadriga se desvió, causando el pánico entre las constelaciones del firmamento. Poco a poco se aproximó a la superficie de la tierra, abra­sando ciudades, países y montañas. Los ríos se secaron, se formaron los desiertos y la piel de los etíopes se oscureció. Gaya sufrió una dolorosa agonía y pidió ayuda a Zeus. El rey de los dioses sabía que había que intervenir rápido y derribó al auriga con uno de sus rayos. El joven fue a parar al río Eridano -que más tarde sería el Po- y se mató. Las ninfas lo enterraron con una inscripción en su lápida que rezaba: «Aquí yace Faetón, que hizo el viaje por el sol, retó a todos, aunque la debilidad le traicionó».

Helios se entristeció mucho al oír que su hijo había muerto y, como consecuencia, la tierra pasó un día en penumbra. Climene vagó por el mundo desconsolada y las hermanas del difunto se convirtieron en árboles que producían ámbar. El amigo y pariente de Faetón, Cieno , se convirtió en cisne por la pena y empezó a lamentarse en lo que hoy se conoce como «canto del cisne».

Cuenta la leyenda que  una noche de verano, luego de cuidar sus rebaños, Endimión se refugió en una gruta en el monte Latmos para descansar. La noche era clara, y en el cielo Selene, personificación de la Luna, paseaba en su carruaje. La luz de la luna entró en la cueva, y así Selene pudo ver al joven dormido. Desde el momento en que la diosa lo miró se enamoró de él.

Descendió entonces del Cielo, y Endimión fue despertado por el roce de los labios de Selene sobre los suyos. Toda la caverna estaba iluminada por la luz plateada de la Luna. Ante él vió a la diosa brillante, y entre los dos nació una gran pasión.

Selene subió después al Olimpo, y rogó a Zeus que le concediera a su amado la realización de un deseo, y el Señor del Olimpo aceptó. Endimión, luego de meditarlo, pidió el don de la eterna juventud, y poder dormir en un sueño perpetuo, del que sólo despertaría para recibir a Selene. Zeus le concedió su petición.

Desde entonces, Selene visita a su amante dormido en la caverna del monte.

23 de Abril: Día del Libro

No encontramos mejor manera de celebrar este Día del Libro que recordando o  mejor aún releyendo la obra de estos dos autores Eduardo Galeano y Günter Grass. Dos vidas paralelas y muy similares que nos dejaron hace unos días. Los dos, figuras fundamentales de la literatura del siglo XX.

Ambos fueron novelistas, poetas, ilustradores pero, además, pensadores muy marcados a nivel ideológico, con una activa participación política en toda su vida. Los dos poseían ese don crítico, que les permitía ser profundamente libres convirtiéndose en referentes de un sentir colectivo, abriendo las mentes de la sociedad de su época.

Günter Grass

Günter Grass“los creadores no son portadores de moral sino voces que se levantan contra el silencio”.

Canción infantil de Günter Grass

¿Quién ríe, se ha reído?
Pues sí que se ha lucido.
Se ríe y han creído
que su razón ha habido.
¿Quién llora o ha llorado?
Llorar se ha terminado.
Si llora, por sentado,
que hay algo que ha ocultado.
¿Quién habla o se ha callado?
Si calla es denunciado.
Y si habla, ha silenciado
por qué al final ha hablado.
¿Quién juega tan temprano?
Si juega será en vano,
Ya se quemó la mano
con ese juego insano.
¿Quién muere, quién se ha muerto?
Quien muere, llega a puerto.
Si muere, ten por cierto,
que el caso queda abierto.

Ilustraciones de Günter Grass

Eduardo Galeano

 Eduardo Galeano  “La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”

El libro de los abrazos de Eduardo Galeano e ilustrado por él mismo

El Sistema (pág. 97)

Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus conpatriotas.
Los policías…

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Ilustraciones de Eduardo Galeano

 

Feliz #DíadelLibro

Miguel de Cervantes Saavedra, el padre de las Letras Hispánicas

Con motivo de la festividad del día del padre queremos, como no podía ser de otra manera, homenajear al Padre de las Letras Hispánicas.

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Soldado, poeta ,  novelista y dramaturgo español, considerado como el más grande escritor español de todos los tiempos.
Pero el  retrato más fidedigno que se conoce de Miguel de Cervantes esta escrito de su puño y letra, en el “prólogo al lector” de  las Novelas ejemplares.

“Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos estremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y deDon Quijote de la Mancha, y del que hizo elViaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria”.

 El casamiento engañoso.

Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo, un soldado que, por servirle su espada de báculo y por la flaqueza de sus piernas y amarillez de su rostro, mostraba bien claro que, aunque no era el tiempo muy caluroso, debía de haber sudado en veinte días todo el humor que quizá granjeó en una hora. Iba haciendo pinitos y dando traspiés, como convaleciente; y, al entrar por la puerta de la ciudad, vio que hacia él venía un su amigo, a quien no había visto en más de seis meses; el cual, santiguándose como si viera alguna mala visión, llegándose a él, le dijo:

-¿Qué es esto, señor alférez Campuzano? ¿Es posible que está vuesa merced en esta tierra? ¡Como quien soy que le hacía en Flandes, antes terciando allá la pica que arrastrando aquí la espada! ¿Qué color, qué flaqueza es ésa?

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