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No pierdas esta oportunidad, estas son sin duda las mejores ofertas que vas a encontrar, no hace falta que rebusques, aquí tienes un chollo de mucha calidad. No pasa de moda,  podrás compartirlo, recomendarlo, disfrutarlo e incluso enamorar.

Como dijo William George Ward: ” Las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado, se los pierde”

10 Leyendas de Bécquer

Y si con bolsas no quieres cargar, micro-relatos has de llevar.


El dinosaurio de Augusto Monterroso.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

El emigrante de Luis Felipe G. Lomelí.

¿Olvida usted algo? – Ojalá.

El adivino de Jorge Luis Borges.

En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato responde que será reprobado…

La bella durmiente del bosque y el príncipe de Marco Denevi

La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

Infernalia de José Emilio Pacheco.

Anoche no soñé. Despierto, comprendí que estaba en el infierno y que ustedes eran los demonios.

Micro-relato incluido en la serie “La tierra” de J.A. Ramírez Lozano

El cementerio de la villa es ovalado. Las gallinas del enterrador anidan en los nichos o escarban las tumbas frescas hasta picotear los ojos de los difuntos pobres. Por noviembre, sus deudos y familiares acuden al cementerio con hojitas verdes de perejil y se vuelven cada cual con su cestita de huevos.

La oveja negra de Augusto Monterroso.

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Cuento de horror de Juan José Arreola.

La mujer que amé se convirtió en fantasma. Y yo fui el lugar de sus apariciones.

Después de la guerra de Alejandro Jodorowsky.

El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese mismo instante supo que era inmortal, por que la muerte sólo existe en la mirada del otro.

Amor 77 de Julio Cortázar.

Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

La bella Matute encantada

Después de un mes hemos encontrado numerosas y jóvenes  amigas que quieren hacerse un hueco en nuestro blog.

La primera y más entusiasta  en participar la Bella durmiente de Ana María Matute

Había una vez un rey y una reina que estaban tan afligidos por no tener hijos, tan afligidos que no hay palabras para expresarlo. Al fin, sin embargo, la reina quedó embarazada y dio a luz una hija. Se hizo un hermoso bautizo; fueron madrinas de la princesita todas las hadas que pudieron encontrarse en la región (eran siete) para que cada una de ellas, al concederle un don, como era la costumbre de las hadas en aquel tiempo, colmara a la princesa de todas las perfecciones imaginables.

Como siempre,  puedes encontrarnos en Bibliotecas Municipales A Coruña