15 de Octubre. Día de las Escritoras

El Día de las Escritoras es una conmemoración promovida por la Biblioteca Nacional de España junto a la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas que, desde el año 2016, busca reivindicar la labor y el legado de las escritoras a lo largo de la historia a partir de la lectura de fragmentos representativos de sus obras.

Las Bibliotecas Municipales de A Coruña nos sumamos a la iniciativa homenajeando a aquellas mujeres de las letras que merecen una especial mención.

Desde Corto y Cambio destacamos a dos mujeres escritoras que a pesar de vivir en siglos diferentes, su obra se caracteriza por tener un marcado carácter feminista, defendieron y reivindicaron siempre la situación de la mujer en una sociedad dominada por los hombres.

Dos mujeres, dos épocas, dos feministas; Rosalía de Castro y Luisa Carnés

Os dejamos estos dos textos; El primero pertenece al Prólogo de “La hija del Mar” de Rosalía de Castro y el segundo, un fragmento de “Tea Rooms. Mujeres obreras”, novela escrita en 1934 por Luisa Carnés, una de las grandes olvidadas de la Generación del 27. Esta obra fue rescatada por la Editorial Hoja de Lata en el año 2016 al igual que la biografía que Luisa Carnés escribió de Rosalía de Castro en 1945 cuando se encontraba en su exilio.

La hija del mar

Antes de escribir la primera página de mi libro, me permítase a la mujer disculparse de lo que para muchos será un pecado inmenso e indigno de perdón, una falta de que es preciso que se sincere.

…y tantas otras, cuyos nombres la historia, no mucho más imparcial que los hombres, registra en sus páginas, protestaron eternamente contra la vulgar idea de que la mujer sólo sirve para las labores domésticas y que aquella que, obedeciendo tal vez a una fuerza irresistible, se aparta de esa vida pacífica y se lanza a las revueltas ondas de los tumultos del mundo, es una mujer digna de la execración general.

…El que tenga paciencia para llegar hasta el fin, el que haya seguido página por página este relato, concebido en un momento de tristeza y escrito al azar, sin tino, y sin pretensiones de ninguna clase, arrójelo lejos de sí y olvide entre otras cosas que su autor es una mujer.

Porque todavía no les es permitido a las mujeres escribir lo que sienten y lo que saben.

 

Tea Rooms. Mujeres obreras

En una oficina no se anulan de tal forma el derecho y el criterio de la personalidad. Una tiene un jefe inmediato, del que depende y al que hay que soportar gruñidos y chistes idiotas, que es el primero en celebrar.

…Se dan casos verdaderamente repugnantes; casos en los que las auxiliares se han visto obligadas a denunciar al jefe inmediato o a pedir, con un pretexto cualquier su traslado a otro departamento…

…Esto no es lo general en las oficinas, pero sí lo frecuente. En las oficinas y en las fábricas y en los talleres y en los comercios, y en todas partes donde haya mujeres subordinadas a los hombres.

…¿Es posible que no hayas comprendido lo que quiere ese señor M.F.? Fíjate bien: para escribir a máquina hace falta tener una edad determinada y un cuerpo bonito…

…Las muchachas de hoy conocemos muy bien al tar M.F. M. F. nos cede el asiento en el metro y nos tiende el sueldo desde la altura de su caja cada mes y nos mira oblicuamente al escote cada vez que nos dicta una carta.

Podéis consultar más libros de estas autoras en nuestro catálogo y también llevarlos en préstamo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Cortaron y Cambiaron”

No queremos dejar pasar este día sin rendir homenaje a todas las mujeres que cortaron con todo lo establecido y cambiaron el papel de la mujer en la sociedad.ciudad de las damas

CRISTINA DE PISÁN (Venecia, 1364-1430)

Escrito en 1405, surge de la decepción de su autora, Cristina de Pisan, que no encuentra ejemplares en su biblioteca que hablen sobre las mujeres. Su decepción aumenta al descubrir que lo poco que se habla de ellas siempre esta asociado al vicio y a las malas costumbres.

La ciudad de las damas

“Si fuera costumbre mandar a las niñas a las escuelas e hicieran les luego aprender las ciencias, cual se hace con los niños, el las aprenderían a la perfección y entenderían las sutilezas de todas las artes y ciencias por igual a ellos…pues…aunque en tanto que mujeres tienen un cuerpo más delicado que los hombres, más débil y menos apto para hacer algunas cosas, tanto más agudo y libre tiene el entendimiento cuando lo aplican. Ha llegado el momento de que las severas leyes de los hombres dejen de impedirles a las mujeres el estudio de las ciencias y otras disciplinas…”

maria

MARÍA (OLIMPIA) DE GOUGES (Montauban, 1748-París, 1793)

Olimpia de Gouges, por los legítimos derechos de la mujer

 “Mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en derechos”, así como puntualizaba que “la Ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y los Ciudadanos deben contribuir, personalmente o por medio de sus representantes, a su formación”.

Estos principios de equidad entre mujeres y hombres, cuya vigencia subraya además el espíritu no sólo constatario de Olimpia de Gouges, sino la trascendencia de su pensamiento radical, subrayaban los derechos de las féminas en todos los ámbitos de la vida, tanto públicos como privados, especialmente el derecho al voto, así como a la propiedad libre de la tutela jurídica del varón, como su desarrollo pleno en el sentido de la educación, y su presencia en todos los perfiles de la sociedad, incluido el ejército y los cargos públicos.

“Las madres, las hijas y las hermanas, representantes de la nación, piden ser constituidas en Asamblea Nacional. Considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una solemne declaración los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer (…)”

índice

ROSALIA DE CASTRO (Santiago de Compostela, 24 de febrero de 1837-Padrón 15 de junio 1885)

‘La hija del mar’

La obra más romántica, la que más se acerca a su vida y a sus preocupaciones, pero constituye también un manifiesto reivindicativo desde el propio prólogo, en el que Rosalía cita a mujeres reconocidas.

En su prólogo termina diciendo:

“Porque todavía no les es permitido a las mujeres escribir lo que sienten y lo que saben

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