El segundo cerebro

Seguro que habéis oído hablar sobre las últimas investigaciones que han descubierto algo sorprendente: las células nerviosas del intestino proceden de la misma capa germinal que las del cerebro. Esto significa que, durante el desarrollo del embrión, desde el sistema nervioso central se dividen células nerviosas que migran al vientre y forman en los intestinos un segundo sistema nervioso, al que se denomina sistema nervioso entérico.

No piensa, pero piensa

Pero seguro que todo esto os va a quedar mucho más claro después de leer los relatos siguientes donde queda más que demostrado la influencia en nuestro estado de ánimo el segundo cerebro.

El periódico del desayuno de Philippe Delerm

El periódico del desayuno

Es un lujo paradójico. Comulgar con el mundo en la  paz más perfecta, envueltos en el aroma del café. En el periódico, se leen sobre todo horrores, guerras, accidentes. Oír las mismas informaciones en la radio sería ya precipitarse en el estrés de las frases martilleadas a puñetazos. Con el periódico se produce exactamente lo contrario. Lo desplegamos como podemos  en la mesa,  entre el tostador de pan y la mantequillera. Registramos vagamente en nuestro cerebro la violencia del siglo, pero ésta tiene un aroma de confitura de grosella, chocolate y pan tostado. El periódico ya es relajante de por sí. No descubrimos en él el día, ni la realidad: Leemos Libération, Le Figaro, Ouest-France o La Dépeche du Midi. Bajo la perennidad de la cabecera, las catástrofes del presente se tornan relativas. Sólo están ahí para salpimentar la serenidad del rito. La amplitud de las páginas, el tamaño del tazón de café permiten tan sólo una lectura sosegada. Pasamos las páginas con precaución, con lentitud reveladora: más que absorber el contenido, lo que cuenta es disfrutar al máximo con el continente.
En la películas, los periódicos suelen aparecer simbolizados por el frenesí de las rotativas, los chillidos de los vendedores en la calle. Pero el periódico que descubrimos por la mañana en el buzón no tiene la misma efervescencia. Nos cuenta las noticias de ayer : ese falso presente parece surgir de una noche de sueño. Y las columnas sensatas cobran más relevancia que lo sensacional. Leemos la sección del tiempo, y todo aparece formulado con una abstracción muy suave: en vez de avizorar en el exterior los indicios evidentes del día, los disolvemos, desde el interior, en la amargura azucarada del café. La página de los deportes, sobre todo, es inmutable y tranquilizadora: las derrotas aparecen siempre acompañadas de esperanza de desquite, las posibilidades se renuevan antes de que se consuman las tristezas… En el periódico del desayuno no pasa nada, y por eso nos volcamos en él. Con su compañía prolongamos el sabor del café caliente y del pan tostado. Leemos que el mundo se asemeja a sí mismo, y que al día no le urge empezar
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La cocina de noche de Maurice Sendak

Sendak cuenta que esta historia se le ocurrió a partir de múltiples recuerdos de su infancia. En 1939 su hermana mayor lo llevó de paseo a la Feria de New York, en la zona de Queens. Por unos segundos ella se distrajo con su novio y dejó a Maurice justo frente a la vidriera de la tradicional panadería Sunshine Bakers, y él se quedó absorto mirando lo que sucedía dentro, mientras olía el delicioso aroma que salía de allí.

‘¿Os ha contado alguien la historia de Miguel, que oye de noche un ruido detrás de la pared y da un grito ¡Silencio! ¡Callarse de una vez! y se hunde entre las sombras, y la luna le mira mientras sus padres duermen y aterriza en la masa que había en la cocina?’

Cualquiera de estes dos libros los podéis encontrar en cualquiera de nuestras Bibliotecas Municipales

Catálogo

 

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Bienvenido otoño, te estábamos esperando

Comenzamos con una receta que nos nivele la serotonina

Sopa otoñal.

SOPA 4

Ingredientes
* 1 cebolla dulce
* 375 g. de brócoli
* 1 pimiento morrón pequeñito
* 100 g. de calabaza
* 1 pimiento verde italiano
* 1 patata pequeña
* 2 manzanas rojas pequeñas
* Caldo de verdura
* 2 c/s de aceite de oliva virgen
* Sal
* Cúrcuma
* Jengibre

Elaboración
* En la olla con el aceite pochamos la cebolla y los pimientos cortados en cuadraditos hasta que estén un poco tiernos. Sazonamos.
* Seguidamente añadimos a la olla los ramitos de brócoli, la calabaza y la patata cortada en cuadritos también.
* Removemos escasos minutos, vertemos el caldo en la olla junto con las manzanas en trocitos. Agregamos a la olla una pequeña cantidad de cúrcuma y jengibre.
* Cocemos cinco o seis minutos, rectificamos de sal si fuese necesario y servimos.

Después elegimos nuestro mejor jersey

El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida de Philippe Delerm

El jersey de otoño

“Siempre es más tarde de lo que uno imaginaba.Ha pasado tan deprisa septiembre,con todos los agobios de la vuelta al trabajo. Al ver caer las primeras lluvias, nos decíamos: “ Ya está aquí el otoño”; aceptábamos que todo no fuera ya más que un paréntesis antes del invierno. Pero en nuestro fuero interno, sin acabar de reconocerlo, nos esperábamos algo. Octubre. Las auténticas noches de helada, de día el cielo azul sobre las primeras hojas amarillas. Octubre, ese vino tibio, esa suave molice de la luz, cuando el sol sólo es agradable a las cuatro; la tarde, en la que todo cobra la suavidad oblonga de las peras que han caído de la espaldera.

Entonces hace falta un jersey nuevo. Vestir los colores de las castañas, los sotobosques, el rojo rosado de las rúculas. Pero un jersey nuevo: elegir el fuego nuevo que va a empezar a apagarse. ¿Con tonos verdes? Un verde de Irlanda, color guisante, brumoso, whisky rugoso, salvaje y solitario como los campos de turba, la hierba rala. Pero ¿y rojizo? Hay tantos tonos rojizos , cabelleras ofelianas , deseo de merendar como antaño, pan con mantequilla, pan de especias, bosques sobre todo, rojo de la tierra, rojo del cielo, inaprensibles olores de ferias y arboledas, de boletos y de agua. ¿Y por qué no color seda cruda? Un jersey de trama gruesa, a rombos, como si alguien tuviera aún tiempo de hacer punto para uno.

Un jersey muy grande: el cuerpo desaparecerá, seremos la estación. Un jersey holgado de hombros, de momento…Incluso es bueno para uno mismo ese modo de representar el final de las cosas con el tono de la estación. Elegir el sosiego de las melancolías. Comprar el color de los días, un jersey nuevo de otoño.”

Y por último, aprendemos a ser felices

Para disfrutar de estas y otras lecturas otoñales puedes consultar nuestro catálogo en línea o visitar cualquiera de nuestras Bibliotecas Municipales.

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